Atun Rojo

Los Atunes rojos del Delta

del Ebro

 
Tan sólo hace poco más de seis años por la zona del Delta
del Ebro no era posible pescar los apreciados atunes rojos a una distancia tan
escasa como puede ser a unas tres millas de la costa. Todo cambió cuando se
instalaron junto a L´Atmella (Tarragona) unas jaulas o granjas marinas con
estos gigantes para su engorde en cautividad, lo que de modo increíble han
generado que otros hermanos salvajes de esta especie se acerquen al reclamo de
sus congéneres en cautiverio.
 
Autor: José Luis Lago García
Fotografías: Autor / Iñigo Amezqueta-Álvaro Amezqueta
 
 
El gigante rojo es una especie que por la desembocadura del
río Ebro en Tarragona se tienta sobre grandes fondos de doscientos metros, por
lo que para su captura habría que abordar una gran pesca de altura. Pero como
si de un milagro se tratase, la instalación de unos criaderos piscícolas conteniendo
ejemplares de este gran túnido en la zona norte del Delta del Ebro frente a
L´Atmella de Mar ha provocado en los últimos años que los atunes rojos salvajes
-thunnus thynnus- en migración,
acudan a la llamada de sus hermanos presos en las jaulas marinas flotantes tan
grandes como dos campos de fútbol. Increíblemente los atunes gigantes libres
permanecen por estas zonas cercanas al litoral que distan de la costa poco más
de dos millas que profundizan únicamente sobre cincuenta metros.
 
 
 
Comencemos por el principio: primeros se apresan en alta mar
los bancos de estos grandes túnidos salvajes para luego retenerlos en las
granjas marinas. Tras capturarlos los barcos profesionales con cerco durantes
sus migraciones en diversos puntos del Mediterráneo lejanos al Delta
–principalmente en Baleares-, son transportados hasta esta factoría flotante de
Atmella para su engorde. Se comenta que algunos de estos atunes rojos que no
son apresados por las redes llegan a seguir al barco de transporte durante su
travesía a lo largo de docenas de millas, persiguiendo la estela que va dejando
la malla de atunes cautivos que son arrastrados por el mar, y cuyo reclamo no
pueden evitar los congéneres libres. Al llegar a la costa catalana los atunes
rojos libres se estabilizan nadando por la zona de las jaulas. Durante el
cautiverio estos reyes del mar se engordan diariamente de manera industrial con
grandes cantidades de comida, por lo que sus hermanos en libertad también reciben
indirectamente el alimento que se escapa de las rejillas, lo que afianza una
población de estos ejemplares libres en esta área al comer de manera cómoda. Estas
innovadoras granjas de agua salada han supuesto todo un reclamo y revolución
para los pescadores deportivos, al convocar a los atunes rojos en un lugar
inédito hasta entonces, y con la ventaja de estar a tiro de piedra de la costa
Resumiendo: estos atunes rojos salvajes no están frente a
L´Atmella por encontrar un hábitat natural idóneo, si no por una curiosa carambola
al romperles los esquemas de su ciclo biológico natural.
 
 
 
                                                     Nómadas del mar
 
El ciclo vital de los atunes rojos les indica el pasar nadando
durante su migración a larga distancia del Delta, a nada menos que aproximadamente
cuarenta millas mar adentro. Su periplo por España comienza en el Estrecho de
Gibraltar –donde se pescan con las famosas almadrabas artesanales-y al llegar a
nuestra costa mediterránea se desplazan por un canal paralelo donde encuentran  una “una autopista marina “de grandes
profundidades y corrientes que les ayudan en su migración desde el sur hasta el
norte. A finales de primavera suelen llegar a la costa francesa, para pocos
meses después con el giro de corriente dar la vuelta y retornar al sur entre
septiembre-octubre. En este largo periplo buscan temperaturas de aguas de entre
veintidós a veinticinco grados que les ofrezcan la calentura ideal para
reproducirse. Antes de la instalación de estas jaulas hace unos seis años el
atún rojo no era una especie con interés de captura en este Delta, tanto por
profesionales como deportivos al estar sus pesqueros en una considerable
distancia de entre veinticinco a cuarenta y cinco millas. Su pesca no compensaba
a los pescadores de la zona por el coste económico del combustible además que
las barcas ya encuentran por este rico ecosistema otras especies interesantes y
abundantes.
Mientras que estos peces han llegado a esta  franja de litoral de manera indirecta o
artificial, los túnidos habituales del entorno del Delta -como la bacoreta- son
de menor porte que sus grandes primos de carne roja, y pueden pesar sobre
cuarenta a sesenta kilogramos. Nadan en franjas que profundizan sobre ochenta
metros ubicadas a seis millas en dirección este del Delta.


 




Frenesí por el rojo
 
En los inicios de la instalación de estas factorías
piscícolas de atún rojo, únicamente se podían detectar en esta área de pesca
próxima a las granjas a unas tres embarcaciones recreativas en su busca del
atún rojo, pues aún no estaba contrastado el nuevo maná que estaba llegando de
manera inesperada. El ascenso de embarcaciones al reclamo de este auténtico
emperador de la pesca de altura ha sido vertiginoso, habiendo actualmente
jornadas en las que se pueden juntar hasta ochenta barcas por la franja marina
que circunda a estas instalaciones. Incluso llegan lanchas o yates deportivos navegando
desde Cambrils o Barcelona (a muchas millas de distancia)  puesto que en estos momentos los atunes rojos
gigantes prácticamente no hacen acto de presencia importante por la zona costera
del norte de Cataluña, aglutinándose actualmente una buena parte de esta
especie por el Delta del Ebro.
 
 
La pesca deportiva
del gran rojo
 
Conocemos más sobre este tema de la pesca del atún rojo de
mano del experto patrón de pesca recreativa “chárter” Adrián Navarro, que nos
cuenta los secretos para captura Según nos comenta Adrián: “¡Con esta inesperada llegada de
atunes rojos frente a L´Atmella de Mar se ha provocado una auténtica fiebre por
este gran pez por nuestra zona!”
 
 
 
También este joven pero especializado patrón de pesca
recreativa nos indica el incremento de éxitos en esta especie por esta zona: “Antes
de estas instalaciones piscícolas lo normal era que de cada diez salidas se
pescase un único atún. Actualmente es factible obtener un ochenta por ciento de
picadas, algunas con éxito y otras con el escape del gigante, pues a veces es
difícil arrancar al agua tan poderoso animal ¡Aunque lo emocionante es ver que
un bicho tan noble pica y que está nadando bajo la cubierta del barco! Normalmente
en nuestras salidas se reparte el cincuenta por ciento de éxitos y otro tanto
de pérdidas tras las picadas, ya que es una pesca complicada que requiere de
gran pericia del pescador, ¡y también tener suerte de que todo vaya bien!”.
En cuanto a épocas de captura, en agosto se produce el
momento estrella. Sin embargo durante los meses previos de junio y julio no es
su temporada ideal de pesca puesto que esta especie por esta zona está ovando,
por lo que es poco receptiva a alimentarse.



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Lunes, 23 Octubre 2017